Pavel Gaysenyuk - Profesor ruso- Yoga Sanación

Escuela del Tibet Yoga Quito - Ecuador

Alimentación

 

La alimentación, es un elemento fundamental para el buen funcionamiento de nuestro organismo, una buena nutrición nos ayudan a estar sanos, así como comer en exceso nos perjudica. La escritura sagrada Indu: Bhagavad-Gita, dice que incluso el néctar puede convertirse en veneno si se come demasiado, la pregunta es: ¿Cuánto es suficiente alimento? 

Según el Ayurveda, sistema curativo natural de la India, uno de los más antiguos del mundo, se indica, que cuando comemos, la comida sólida, debe ocupar máximo el 50% del estómago, los líquidos un 25% y debemos dejar el otro 25% libre para que se produzca correctamente la digestión. 

Tan necesario resulta abastecer el cuerpo como tener en cuenta que esta energía alimentará asimismo los sistemas que regulan nuestro ánimo.

Muchas personas se excusan diciendo que por causa del estrés no atienden su alimentación obviando que cuanto menos cuiden su nutrición, más expuestos estarán al estrés.

Cada alimento que ingerimos y cada bebida que tomamos actúan sobre nuestras facultades mentales. Somos lo que comemos y lo que bebemos física y psíquicamente. Al desconocer que una buena nutrición puede mantener a tono su cuerpo, mente y espíritu, muchas personas se privan del equilibrio y armonía en la vida.

El cuerpo humano obtiene  de las vitaminas, oligoelementos, enzimas y otras sustancias de los alimentos, la energía que nutre a sus células. Este sustrato físico viaja en los líquidos que circulan por nuestro organismo y que suponen el 70% de nuestro peso total.

El cuerpo edifica su salud con los nutrientes que le proveemos, los carbohidratos son un gran grupo que incluye azúcares, dulces, cereales y derivados (harinas, pan, galletas, pasta), vegetales ricos en almidón (papas, castañas, plátanos), vegetales pobres en almidón, legumbres y fruta. Todos proveen básicamente de energía al cuerpo porque acaban convirtiéndose en glucosa -el principal combustible del organismo-, pero, algunos son más recomendables que otros porque no elevan el nivel de azúcar en la sangre.

Mientras la energía es fruto de los hidratos de carbono y otras grasas saludables, las que propician la actividad del cuerpo son las proteínas -enzímas y aminoácidos-. Abarcan el 20% de nuestra estructura corporal y son imprescindibles para la formación del tejido celular. Controlan las reacciones químicas, fijan el oxígeno en la sangre, refuerzan el sistema inmunitario y mantienen en forma nuestro órgano más extenso y visible: la piel.

                                 

El problema es que si bien es  cierto que las proteínas son macro nutrientes básicos, que se han de incorporar a la dieta, la sociedad actual abusa de ellas, particularmente de las de origen animal, que se las conoce como de alta calidad por su biodisponibilidad, se encuentran en la carne, los huevos, el pescado, el marisco y los lácteos, pero, la naturaleza también tiene sus opciones vegetales que son las más recomendables para los yoga practicantes tales como la soja y sus derivados, el glúten, los frutos secos, algunos cereales como la quinua o el amaranto y también la combinación de legumbres y cereales en una proporción de una a tres, respectivamente.

                               

Seguimos con las vitaminas: son las sustancias encargadas de poner en marcha las enzimas para desatar las reacciones químicas de la vida, además protegen a las células y a los tejidos corporales de las agresiones. Las podemos obtener sobre todo de los vegetales y las frutas, semillas, cereales y legumbres. El hígado almacena los excedentes de vitaminas A, D, B12, mientras que la flora bacteriana del intestino produce vitamina K.

                                   

Es bueno saber que las vitaminas son nutrientes muy sensibles y que ciertos tipos de cocción, ambientes o procesados las destruyen.

Los nutrientes de base son los minerales. Son sustancias hidrosolubles -funcionan como sales minerales disueltas en el agua- que al convertirse en iones y electrolitos contribuyen a mantener las constantes necesarias para que nuestro cuerpo esté listo para la acción. Así, participan en la formación de hemoglobina y tejidos (azufre, magnesio, hierro); refuerzan los huesos (calcio, flúor, fósforo, magnesio); ayudan a repartir de forma equilibrada el agua y la sangre (potasio, sodio) y tienen un lugar relevante en la fabricación y síntesis de las hormonas.

                                           

Solo los alimentos pueden mineralizarnos, porque el organismo por sí solo no produce este tipo de nutrientes. Ejemplos de buenas fuentes de magnesio son los cereales integrales, las legumbres, los frutos secos y las verduras de hoja verde. Tienen potasio la fruta fresca, las papas, los aguacates, los cítricos y las semillas, etc.

                                                  

El agua es muy importante en la nutrición, tanto como que las tres cuartas partes de nuestro ser lo constituye el agua. Lo que bebemos y el agua contenida en los alimentos resulta tan indispensable como los nutrientes citados. Pero se debe beber el agua no mientras ingerimos alimentos sino por lo menos media hora después y en cantidad de al menos dos vasos de agua tibia, para facilitar la digestión. Es muy recomendable beber te de hierbas como la manzanilla, cedrón, etc, luego de la práctica del yoga.

Sigamos la dieta que sigamos, nuestro camino a la felicidad y la energía es aquel que prioriza recabar buenos niveles de todas las sustancias que el cuerpo requiere, vigilando que junto a los nutrientes no llevemos a la boca otros aditivos perniciosos, evitando al máxomo los alimentos procesados.

    

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