Pavel Gaysenyuk - Profesor ruso- Yoga Sanación

Escuela del Tibet Yoga Quito - Ecuador

Dieta adecuada para la práctica del yoga

El cuerpo humano es lo que come 

No vamos a hacer un análisis profundo sobre la influencia que ejerce el alimentarse de carne en el cuerpo, la mente y el espíritu del hombre: Esto está fuera de nuestro propósito. Nuestro objetivo es señalar solamente algunas desventajas de tal régimen.

                                      

Si realizamos un análisis superficial de lo que es nuestro cuerpo en su constitución física, llegaremos a la conclusión de que sus millones de células no son, ni presentan otra cosa que aquello que les ha prestado el medio ambiente en que viven y se desarrollan. Así como las células del infante en el vientre materno no son otra cosa que la suma de elementos que le suministra la madre naturaleza en que vive.

El cuerpo humano necesita una fuerza o energía para vivir. Esta energía la toma de diversos elementos que existen en la naturaleza.

La naturaleza suministra a nuestro cuerpo: la radiación del sol primordialmente, luego agua, proteínas, vitaminas, carbono, oxígeno, hidrógeno, fósforo, azufre, cloro, calcio, sodio, magnesio, potasio, hierro, cobre, manganeso, cobalto, zinc, yodo, flúor, etc.

Estos elementos utiliza el cuerpo, unos, en cantidades extraordinariamente pequeñas, otros, en cantidadesnotoriamente grandes.

La Farmacopea moderna no se reduce sino a suministrar al cuerpo humano aquellos elementos que se encuentran en él en cantidades deficientes unas, excesivas otras, descompensadas otras. El médico dosifica las cantidades ordenadas en cada caso.

El metabolismo

A las distintas etapas de asimilación de los elementos que toma el cuerpo humano de la naturaleza para transformarlos en energía vital, la biología llama metabolismo.

El metabolismo comprende dos operaciones esenciales: Catabolismo y Anabolismo. La primera consiste en quemar la materia, es decir, en dividirla hasta que sea utilizada como energía que mantenga la llama de la vida física. La segunda consiste en utilizar esta materia ya preparada.

Los orientales y con toda razón afirman que, además de estos elementos que la ciencia occidental estima necesario para la vida del cuerpo humano, hay otro elemento que llaman Prana. El prana se encuentra en el aire y en el reino mineral y vegatal especialmente.

Es sabido así mismo que las distintas glándulas de secreción internas que existen en el cuerpo humano, fabrican las hormonas que regulan el completo proceso del metabolismo basal.

No existe razón para adoptar un régimen de carne 

                                    

En primer lugar: Porque si los animales cuya carne utiliza el hombre, adquieren de la naturaleza para su crecimiento las proteínas, grasas, hidratos de carbono y minerales, entonces, ¿por qué ha de necesitar el hombre nutrirse de cuerpos de animales muertos para adquirir la energía para su propio cuerpo? No es más lógico que el mismo aproveche directamente, en todo su estado de pureza esos elementos nutritivos que le ofrece pródigamente Dios en la madre naturaleza? ¿O es que ingerir carnes de animales ahorra el trabajo que ejecuta el cuerpo?. De ningún modo; por el contrario, ese trabajo se duplica porque le exige un doble esfuerzo. El uno para asimilar las cosas que les ofrece la naturaleza y el otro para utilizar los mismos elementos que, transformados, digeridos y modificados utiliza el animal.

Proceso de corrupción de un cadaver

En segundo lugar: El proceso de corrupción de un animal que ha muerto y que aparentemente pareciera ser útil para la vida es altamente nocivo y produce la muerte. Pues este proceso de corrupción es inmediato. Horas después se producen fermentaciones microbianas que originan gases de hidrógeno carbonado y sulfurado, ácido carbónico (veneno letal), alcaloides cadavéricos en número muy grande, ptomaínas, cadaverina, putresina. Más tarde aparecen los coleópteros y lepidópteros, dípteros y colibacilos, aparte de otros auxiliares, obreros de la muerte, como la mosca Lucila y sarcóphaga que acuden al olor cadavérico. El esfuerzo que realiza el cuerpo humano en presencia del ejército de estos bacilos de la muerte para utilizarlos transformándolos, es muy grande. Y no, no vale la pena exigirle tal esfuerzo a cambio de un poco de proteínas, grasas, carbohidratos y minerales que como se dijo las toma directamente de la propia naturaleza.

Las intoxicaciones por causa de alimentos que contienen carne son muy frecuentes. Los casos de muerte fulminante no son raros. Y es explicable si se tiene en cuenta las cantidades de substancias tóxicas que ingiere el organismo del hombre carnívoro que no está hecho como el de los animales carnívoros (tigre, buitre, lobo, perro) para asimilar esas materias en proceso de putrefacción.

Por último, los procesos de la circulación sanguínea, respiración, asimilación y secreción en el carnívoro y en el vegetariano son diversos. En el primero, difíciles, llenos de complicaciones, laboriosos; en el segundo son fáciles, sencillos, expeditos, corrientes.

Régimen Vegetariano

                                   

Por fin, la experiencia demuestra que la mente del vegetariano es más lista, más clara, más viva, más despierta que la del carnívoro: El poder de concentración de uno y otro difieren mucho.

Los logros espirituales son muy difíciles de conseguir y a veces imposibles en gran parte, por un régimen de alimentación inadecuado (carnívoro). Los mismos médicos a sus pacientes delicados, les prescriben siquiera temporalmente una dieta vegetariana o a lo menos de carne de aves solamente.

Sustitutos de la carne

Hay en la naturaleza no pocos alimentos que sustituyen con ventaja a la carne y que no contienen ninguna de las substancias venenosas que hemos enumerado.

Estos alimentos son: el aguacate que proporciona abundante grasa y proteínas; la nuez y el fruto del nogal (el tocte), abundantes en proteínas; el chocho, la berenjena; y en general todas las frutas y frutos verdes que nos ofrecen en su primitiva pureza todos los elementos necesarios para mantener la vitalida del organismo.

Los orientales afirman y con verdad, que a todos los sres de la tierra, incluyendo desde luego al hombre y a los animales, además de su forma física tienen su forma o cuerpo astral. Esta forma o cuerpo astral vibra como la luz, en una determinada frecuencia vibratoria. El cuerpo astral subsiste una vez producida la muerte física y subsisten también dichas vibraciones. Tales vibraciones son positivas o negativas según las personas; si son espirituales, son altamente positivas, en caso contrario, son negativas.

Con los animales pasa igual, al ingerir por ejemplo, carnes de animales como el chancho, también en cierto modo, el carnívoro está asimilando las vibraciones altamente negativas que tiene dicho animal.

Las frutas y los vegetales en cambio, sólo tienen vibraciones positivas.

Tomado del libro "Las llaves de tu reino" del Padre César Dávila

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